Echo de menos escribir un relato lleno de sentimientos, pues adoro escribir lo que pienso, hago o añoro, aunque nunca me plantee tener un diario. Prefiero escribir sobre cosas que no son concretas, sobre lo que me apetece, y no sentir el deber de escribir sobre el día vivido. Escribir sobre lo que te dice tu cabeza es mucho mejor que escribir tu día de una manera extensa, por la pura idea que se mete en la cabeza de todos los escritores de diarios, de alargar un texto sobre tu día, contando mil veces lo mismo solo que de manera distinta.
Los diarios mas originales son aquellos en los que insertas comentarios o pensamientos, los que no cuentan anécdotas de manera objetiva. Aún así es muy común, incluso ya tienen nombre: textos subjetivos. Sin embargo, no pueden poner un nombre a mis textos. Nisiquiera yo puedo.
Cuento las cosas como son. Cuento mis propios sentimientos de manera objetiva. Pero no puede ser un texto objetivo, porque es una opinión mía sobre mis sentimientos. Sería un texto sub-objetivo? Prefiero escribir libremente sin preocuparme qué son mis relatos. Dejarme llevar por mi corazón, escribiendo palabras que nadie leerá nunca. Dejarse llevar. Es lo mejor. Yo me he dejado llevar y he acabado hablando de diarios, luego del nombre de los textos, cuando yo he empezado a escribir porque lo añoraba. Eso es escribir libremente. En el diario, sin embargo, te sientas enfrente de un cuaderno con la idea de lo que vas a escribir. Yo lo único que sé cuando empiezo es que tengo inspiración. Hoy he cogido mi boli sabiendo que un buen relato iba a ser escrito. Era un cuaderno sin mas. Sin fecha. Prefiero pensar que algún día me sumergiré de nuevo en estas palabras, sin preocuparme de qué día era, simplemente disfrutando del placer que es leer tus propios pensamientos plasmados en una hoja de papel.

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